Instituto Psicopedagógico Dulce Nombre de María

José Ignacio Pérez Herráez.

Al regazo de las olas del tranquilo Mediterráneo que baña a nuestra Málaga, con la luminosidad casi constante de nuestro Sol , con el susurro que crea  el movimiento de las hojas de la exuberante vegetación de la finca y la placentera paz de la zona de Pedregalejo, tan sólo adulterada en los momentos de la entrada y salida de los alumnos y alumnas de los diferentes Centros Escolares del entorno, se alza una admirable edificación, otro Palacio de los Marqueses de Larios y pertenencia a la Embajada Americana más tarde, y en la actualidad, propiedad de la familia Linares.

La singularidad del edificio no hace sino engrandecer la labor que allí se ha estado llevando a cabo. Como insignia, un hombre, el Dr. D. Miguel de Linares Pezzi, que fuera nombrado como “Hijo Predilecto” de Málaga; como rumbo, su afán por ayudar al necesitado, su trato dulce en el afecto, su persistencia en el proyecto, su esfuerzo y trabajo constante, sus ideas visionarias, en suma,…su Instituto Psicopedagógico Dulce Nombre de María, cuyo inicio tiene lugar en el ya lejano año 1946.

La actualidad,  un amplio legado compuesto por un Centro de Desarrollo Infantil y Atención Temprana que lleva el nombre CDIAT “Dr. Miguel de Linares”, dos Centros de Protección de Menores: CPM “Virgen de la Sierra” y CPM “Niño Jesús de Praga”, una Residencia de niños y adolescentes con psicopatologías gravemente afectados y un Colegio Concertado Específico de Educación Especial  con el nombre de C.E.E.”Dulce Nombre de María”.

No nos cabe duda, resultara curiosa tal amalgama de Instituciones dentro del mismo lugar, pero todas ellas unidas por un nexo común, la asistencia desde la edad temprana de aquellos cuyas dificultades somáticas, psíquicas o sociales, les hacen ser muy vulnerables en relación con el entorno que les rodea.

Aglutinamos con nuestros recursos,  la Asistencia Social, la Protección Sanitaria y por su puesto la Acción Educativa de los menores. Es ejemplo claro de lo posible que es la coordinación de todos los estamentos en cuanto a la atención del infante y del adolescente.

El Colegio, en sus inicios, formaba parte de lo que se llamaba Patronato Educativo, y no será hasta el 1988 cuando pasa a ser un Colegio Específico de Educación Especial con Concierto Pleno por la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía.

En sus veintidós años, el “Dulce Nombre” ha ido aglutinando muchas y muy dispares modificaciones. Los avances médicos, y los avatares sociales y culturales, han ido transformando lo que se entiende por un centro específico de alumnos y alumnas con deficiencia, a llevar a cabo en el presente, una doble asistencia docente: por un lado, alumnos por problemas motrices, autismo y plurideficientes; y por otro, en mayor número, alumnado con variada tipología de problemas de conducta.

La dos aulas de alumnos y alumnas con Problemas Motrices, las dos aulas de Autistas, el aula de Gravemente Afectados, las ocho unidades de alumnos con Trastorno de Conducta, los tres Programas de Formación para la transición a la vida adulta, y el Programa de Cualificación Profesional Inicial, constituyen las 17 unidades que  vertebran lo que es hoy día, el Colegio Dulce Nombre de María.

Nuestros protagonistas: nuestro alumnado, de lo más variopinto de todo el espectro nacional y, en no pocos casos, intercultural; pero sobre todo, de muy marcadas diferencias individuales.

El trabajo docente, duro donde los haya: contra la ausencia de avances del alumnado, la persistencia del maestro; contra la agresividad, la serenidad; contra la desmotivación, la formación continua; y contra el esfuerzo, la satisfacción de sentirse útil.

No disponemos de fórmulas magistrales, no hay soluciones generales, pero nuestros principios pedagógicos son claros:

  • Crear un entorno educativo relajante que fomente la  liberación del conflicto, aprovechar al máximo nuestros espacios abiertos en la programación de las actividades.
  • Entrenar el  comportamiento y adiestrar en la adquisición de  habilidades sociales  y hábitos de vida saludable, invitando a diferentes agentes educativos, sociales y ONGs a ayudarnos en nuestra labor.
  • Priorizar en un primer momento, el abordaje de la conducta sobre el currículum, educando en las emociones y realizando Adaptaciones Curriculares Individuales Significativas.
  • Utilizar las salidas y excursiones del centro como medio de ampliar horizontes.
  • Ampliar la formación escolar y académica del alumnado hasta donde sea posible, con vistas a una reincorporación al sistema educativo normalizado.
  • Crear relaciones realmente afectivas sin caer en la sobreprotección o la permisibilidad de la indisciplina, desarrollando  nuestro específico Programa de Trastorno de Conducta.
  • Mantener comunicación directa y continua con las familias haciéndoles también protagonistas en el trabajo de educar a sus hijos e hijas, usando agendas escolares y tutorías, y ampliando los programas que se llevan en el colegio para que tengan continuidad en el domicilio, mediante los “pasaportes de buena conducta”.
  • Desarrollar una acción educativa constante que actúe en todos los entornos y en todo instante sobre el alumnado, especialmente con el que reside en nuestros Centros de Protección de Menores.
  • Establecer ratios de aula proporcionales a las características de los alumnos y alumnas (3-5 autismo, 8-10 Motóricos, 6-8 Psíquicos, 5-7 Trastornos de Conducta), que permitan la atención educativa más individualizada y una tutorización también más personalizada.
  • Ser poco vehementes en el análisis de la realidad  describiendo las dificultades tal y cómo se presentan.
  • Transmitir valores sociales positivos: ayudar al otro, respetar la diferencia, sentirme útil , colaborar, comprometerme y participar activamente, y sobre todo, sentirme feliz y hacer feliz a los demás (asambleas de aula, alumnos y alumnas ayudantes y reunión de delegados de clase).
  • Y sobre todo, buscar y probar siempre posibles soluciones a nuevas situaciones desde el análisis, la franqueza y la implicación profesional.

Esto, a grandes rasgos, es el Colegio “Dulce Nombre de María”, y entrelíneas, sus alumnos y alumnas, sus familias, sus profesionales, y sobre todo, sus ganas de dar a conocer su existencia, tal y como que existen nuestro alumnado y sus dificultades; y lo que para nosotros es aún más importante, dar a conocer una forma particular de trabajar, que a buen seguro, puede contribuir, desde la honestidad, a sentar bases sobre el tratamiento educativo de alumnos y alumnas con necesidad de atención educativa especial en nuestra actualidad y en nuestra realidad andaluza y, muy especialmente, de aquellos alumnos y alumnas de las Escuelas e Institutos que, desafortunadamente cada vez en mayor número, manifiestan graves trastornos de conducta.

 José Ignacio Pérez Herráez

Director Escolar del C.E.E. “Dulce Nombre de María”

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Galería | Esta entrada fue publicada en Revista 14 - Abril de 2012 y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.