Desde mi primer Equipo…

Silvia Granados Gil. Era el día 12 de Abril de 2011 a  las 9:00 horas de la mañana cuando me encontraba en el Pirineo Catalán de viaje de fin de curso con mi alumnado de 4º de la ESO de mi gran IES Carlos Cano de los Barrios. Llevaba tres años trabajando allí y ese día desde muy temprano nos dirigíamos a realizar todo tipo de deportes de riesgo, día prometedor y lleno de emociones, cuando al dejar móvil en la habitación del hotel (para que iba a llevarlo con la perspectiva de día que teníamos) me encontré 9 llamadas de mis compañeros del campo de Gibraltar. “Pensé: el destino ha llegado”. Inmediatamente llamé para que me comunicaran que me había tocado y cuando escuché EOE Palma Palmilla un escalofrío y sensación de ahogo al mismo tiempo recorrió todo mi cuerpo. Mi cara era el espejo del alma, la Palmilla!!!!!!!!!!!!

Mis compañeros y ya amigas y amigos se alegraban por mí, claro!!!!! No sabían ni conocían como yo podía conocer este barrio de mi Málaga. No sabía si reir o llorar, no sabía si llamar a mi familia o quedarme sin hacerlo. Estaba como paralizada, la cara pálida y una gran compañera en medio de ese maremagnun de adolescentes con ganas de soltar adrenalina y pasar un día prometedor me dio un abrazo y me dijo: Silvia, todo estará bien, ya verás, cualquier destino será bueno para ti, más en tu tierra y con los tuyos. Desde ese momento, y conforme compañeros, amigos y familia se iban enterando, cada una de ellos opinaba, la mayoría sin conocer, el horror de destino que había conseguido. Incluso compañeros de la provincia de Córdoba me llamaron para aconsejarme que renunciara. Ahora me pregunto: que sabrían ellos de mi Palma- Palmilla!!!!!! Eso ocurre cuando uno no se aísla y distancia de la opinión de los demás.

A partir de ahí, la pena de dejar mi instituto de los Barrios era horrible, centro donde llevaba 3 años de destino y donde se han portado siempre conmigo de manera excepcional, desde aquí envío un gran y fuerte abrazo a mi Gran Director Paco Pol, una de las personas más humanas, solidarias y empáticas que me he encontrado en mi vida y a la que quiero y admiro total y profundamente, Gracias Paco.

Además de esa pena, me bombardeaban millones de dudas respecto al nuevo destino y la principal, renunciar o no a él. Le dí muchas vueltas, al igual que a poner Palma Palmilla dentro de los destinos malagueños a los que optar y,  llegue a la conclusión de que ese destino había sido seleccionado por mí tiempo atrás, que me daba la posibilidad de volver a mi tierra a pesar de dicho barrio y decidí aceptar  el reto y la aventura que suponía trabajar en un barrio como este, y ya de paso en una etapa totalmente desconocida para mi como es la etapa de educación infantil y primaria. Así que me armé de valor y me dije a mi misma, Silvia vamos hacia adelante.

Como es la vida, en ningún momento imaginé la gran satisfacción que siento a día de hoy. El verano de 2011 fue extraño, el destino se iba y venía de mi cabeza constantemente, más cuando gracias a una compañera conocí al orientador que tenía la plaza que yo había obtenido en el concurso de traslados. A este compañero, mi Quique, le agradezco en el alma como se comportó conmigo. Nos vimos el 30 de agosto para el traspaso de llaves y de paso que me contará cositas del nuevo destino (tengo que reconocer que aunque él quería quedar al principio del verano a mi me daba miedo y pavor saber en ese momento cosas y pasarme el verano obsesionada con ello). En ningún momento me contó nada malo de mis colegios ni de los compañeros, me predispuso a vivir la aventura de mi nuevo destino sin ningún tipo de prejuicio.

Y llegó el 1 de septiembre y comenzó la experiencia. En un principio iba “como las tontas” a los colegios y al EOE, no entendía en muchas ocasiones las prerrogativas de los centros, familias y compañeros y, lo que es más importante, no entendía a los niños y niñas de 3 años!!! Esta otra etapa evolutiva era completamente nueva para mí. Así que entre legislación, bibliografía, apuntes incluso de las oposiciones y petición de consejo y asesoramiento a mis nuevos compañeros llevo el curso entero. Al principio con más vergüenza y con menos habilidad, ahora ya más relajada y segura. No conocía en la práctica el trabajo de un EOE ni el estrés y cantidad de tareas distintas que entraña. No sabía que los compañeros iban de un lado para otro como dentro de un estado de “locura transitoria” buscando y archivando papeles por un tubo y no sabía la cantidad de colegios, entre públicos y concertados que llevamos en este EOE, junto a los programas de tránsito de los IES. Así que me puse manos a la obra. Me presente en mis colegios, que son los tres de la Palma- Palmilla: CEIP Manuel Altolaguirre, CEIP Cerro Coronado y CEIP Doctor Gálvez Moll más una escuela de educación infantil situada en nueva Málaga y que se llama Altabaca. Además de esto, tres centros concertados: hermanas Trinitarias, San José de la Montaña y Misioneras de la iglesia, y por si fuera poco el programa de tránsito de los colegios con el IES Guadalmedina.

No daba crédito al principio, pero volqué todo mi trabajo e ilusión en llevar el mejor debut posible. Daba palos de ciego, no entendía la cantidad de diagnósticos que me solicitaban, no conocía a los compañeros, ni al alumnado ni el entorno en el que me movía,  no sabía en definitiva por donde empezar,  y como el ritmo de trabajo de los compañeros era frenético, tampoco quería importunar a los demás preguntando constantemente. Fueron meses bastante duros, llegué a sentirme con menos inteligencia de lo habitual en mí, pero a la vez con la gran satisfacción de que este Barrio, los profesionales que trabajan en él y los niños y niñas de mis colegios a día de hoy me han “enganchado”. No quiero y me resisto mucho a cambiarlos por nada. La Palma Palmilla no tiene nada que ver cuando la conoces, yo me siento orgullosa de trabajar aquí, de conocer al perfil de maestros y profesores que trabajan en esta zona, que generalmente tienen una sensibilidad especial y una gran capacidad para ponerse en el lugar de estos niños y niñas. Me siento muy feliz de que con mi trabajo pueda ayudar y aportar mi granito de arena a que la existencia de niños y niñas sea un poquito más liviana, si bien es cierto que hay determinadas cosas que no se pueden cambiar, también lo es la ilusión y las ganas que aquí los maestros, equipos directivos y orientadores le ponemos.

 

Siempre he creído y creeré que las desigualdades se pueden compensar, que la vida se puede cambiar con trabajo y esfuerzo, que no por nacer en uno u otro sitio ya estás condenado a una existencia determinada. NOOOO!!!Me niego a creer eso!! Soy psicóloga por vocación, en esta vida no hay nada que me haga más feliz que poder ayudar a los demás, así que creo que, por mucho miedo, dudas y noches en vela que tuve antes de llegar a mi actual destino, estoy donde tengo que estar, estoy en una de mis mejores experiencias profesionales, estoy en mi tierra y tengo a mis padres y amigos cerca, así que, qué más puedo pedir.

Desde aquí me gustaría agradecerle a todos mis compañeros como me han recibido y como me han integrado en la dinámica de los diferentes centros, a pesar de estar sólo un día a la semana en cada uno de ellos. Desde aquí mandar miles de besos a mis niños y niñas de todos mis coles, ellos me están enseñando la importancia del cariño y el amor bien entendidos. Me despido, no sin antes decir que, en esta vida no se deben afrontar las cosas con prejuicios y estereotipos, las cosas para poder hablar de ellas es necesario haberlas vivido, es fácil opinar y hacerse una idea cuando la imaginación entra en juego.  A día de hoy solo deseo que esta experiencia continúe en el tiempo y poder seguir aportando todo mi trabajo, esfuerzo e ilusión en este barrio llamado La Palma Palmilla y todos/as los que convivimos en él.

Silvia Granados Gil

Orientadora EOE Palma Palmilla.

Anuncios
Galería | Esta entrada fue publicada en Revista 15 y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.