Editorial: Acabar un curso.

Kike Piña Batista. Acabamos un curso, tras diez meses de intenso trabajo sea en el terreno de la orientación que sea: en IES, en EOES, en Específicos, en Delegación, o cualquier otro campo. Esta dedicación supone estar, en cierta manera, en un estado de tensión continuo, ya que son muchas y variadas las funciones del orientador por no hablar de las demandas que nos vienen. Tras un intenso período de trabajo, es bueno y necesario poder parar, descansar, reponer fuerzas y, así, iniciar en septiembre una nueva andadura.

            Acabar un curso puede ser un buen momento para reflexionar sobre cómo me ha ido en mi labor profesional en este curso que termina, aprovechando los primeros días de descanso para mirar atrás y ver cómo he vivido este tiempo: son diez meses, desde el momento del comienzo del curso. Ya sé que en este mes estamos todos con la memoria de autoevaluación y que muchos de los indicadores inciden directamente en ámbito de la orientación. Sin embargo, cuando hablo aquí de “mirar atrás” me refiero más bien a un trabajo sumamente personal y que se queda para el enriquecimiento y conocimiento de uno mismo, de una misma y sin que haya que darles cuentas a nadie del mismo.

            ¿Qué he hecho? ¿Me ha gustado hacerlo así a mí personalmente? ¿En qué me gustaría mejorar como profesional de cara al curso que viene? ¿Qué es lo que debo evitar para que no me pase lo que me ha pasado este año? ¿Qué es lo que sí quiero mantener haciéndolo igual que ahora, porque estoy satisfecho? ¿Qué necesito yo en el curso que viene re-definir? Ésta última cuestión la considero fundamental: a veces, sin darnos cuenta, entramos en una dinámica, en un ritmo que, en unos casos coincide con lo que necesitamos, pero en otros deja de coincidir, y es posible que no nos demos cuenta, si no nos paramos a pensar en esta cuestión: yo, ¿qué es lo que necesito? ¿Necesito un cambio de centro? ¿Necesito empezar en un sitio nuevo tras muchos años en el mismo destino? ¿Necesito darle un nuevo enfoque a mi trabajo en un tanto por ciento elevado? Estas son las cuestiones que nos llevan, al acabar un curso, a hacer un balance personal, una revisión “hacia dentro”, que va más allá de la “ya” acabada memoria de autoevaluación y que va más a contactar con uno mismo como profesional y, lo que es más importante, COMO PERSONA.

             Si hay algo que he descubierto en este “cortísimo” espacio de tiempo como orientador, es que nuestra profesión requiere mantener un cuidado constante de uno mismo. Un día me dijo mi jefa de estudios del IES Belén: “Kike, no te olvides nunca de ti mismo. Es fundamental para esa labor que haces de ayudar a los demás”. Este pasado sábado tuvo lugar una conferencia que retransmitieron por Internet: fue en Salamanca y estuvo a cargo de Doña Pilar González García (Directora General de Innovación Educativa y Formación del Profesorado de la Consejería de Educación en la Junta de Castilla y León), organizada por la Asociación Castellano Leonesa de Psicología y Pedagogía. Fue una ponencia interesantísima. Al finalizar la intervención, los que seguíamos la misma on-line, podíamos hacer preguntas. Tras todo lo que escuché, mi pregunta fue: “¿no cree usted que le está pidiendo demasiadas cosas a la figura del orientador?” Ella fue muy clara y directa al responderme. Me dijo que existe realmente una confusión entre tantas tareas y demandas en el orientador y que, por eso mismo, había que ordenar, re-ordenar y reorganizar qué es lo que se le está pidiendo a este. Insistió que la clave estaba en la pregunta: “¿Qué es lo que tiene que hacer el orientador?” Y terminó diciendo: “es por aquí por donde debemos  trabajar: por ordenar y clarificar esta cuestión”. ¡Sirvan estas pistas y reflexiones para los que las queráis utilizar en este “cierre” de curso escolar!

            Y como dentro de nada estamos de vacaciones, lanzamos este número 15 de la revista, para que podamos todos disfrutar de ella, leyendo tranquilamente los contenidos en verano. Hay un apartado dedicado especialmente al TDAH, por el interés del tema, porque está en la línea de formación de las actividades  de AOSMA y porque también han salido nuevas instrucciones directamente de estas cuestiones. Y después encontramos una variedad de temas, que sirven de síntesis de lo que ha sido este final de curso: asambleas, encuentros de trabajo, encuentro nacional de orientación. Junto a todo esto, contamos con una experiencia directa contada por una orientadora en el EOE Málaga Norte, Palmilla, en lo que ha sido su primer curso. Estamos seguros que vais a disfrutar mucho con este número 15, que viene a ser nuestra “clausura del curso 2011-2012”.

            Agradezco a Ana Cobos que me animara a coordinar este número de la revista, por lo mucho que me ha aportado a mí personalmente hacerlo. A todos y a todas os deseo unas  felices vacaciones y nos vemos el próximo curso.

Con afecto y cariño. Kike.

Anuncios
Galería | Esta entrada fue publicada en Revista 15 y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.