Orientación educativa: algunas consideraciones sobre la evaluación psicopedagógica de niños con deficiencia visual ( ceguera y baja visión)

Begoña Espejo de la Fuente. Especialista en atención educativa a alumnado con problemas visuales graves. Orientadora Escolar. Profesora Asociada del Departamento de Didáctica y Organización Escolar de la Universidad de Málaga.

El filántropo francés Valentín Haüy defendió en el siglo XVIII que las personas ciegas podían y debían ser educadas, al igual que las que no tenían ningún tipo de problema. Pudo demostrarlo fundando en 1784 el primer colegio para ciegos (Institution Royale de Jeunes Aveugles de París), en el que estudió Louis Braille (1809-1852), creador del sistema de lectura y escritura puntiforme que lleva su nombre, y que ha permitido la alfabetización de las personas ciegas en todo el mundo. Desde entonces los sistemas educativos de todos los países han ido incorporando paulatinamente medidas de atención especializadas que les han permitido una normalización social y académica.

Dentro del grupo de las personas con deficiencia visual sólo la ceguera total implica ausencia de visón. La mayoría de las personas “ciegas” conservan restos visuales útiles para la movilidad e incluso para la lectura y escritura en tinta. Esto ocurre en el 70% y el 80% de la población infantil y juvenil  según un Informe de la OMS, de 1992. (BUENO, M. 2005).

El presente artículo pretende ofrecer algunas consideraciones acerca de dilemas con que encuentran profesionales de la orientación a la hora de tomar decisiones sobre cómo utilizar los instrumentos de valoración de que disponen. Las ideas expuestas se han desarrollado a partir del artículo de TOBIN y HILL (2011) “Sobre la evaluación psicopedagógica de niños con discapacidad visual…”

La evaluación psicopedagógica de los niños con problemas visuales graves es importante para recabar la información que permita a sus profesores a mejorar la intervención educativa, como para cualquier otra necesidad especial, y no debe limitarse a la detección de necesidades para la dotación de recursos materiales y humanos. Las dificultades y el seguimiento educativo no deben dejarse exclusivamente en manos de los profesores especialistas de los equipos especializados en atención educativa a deficientes visuales.

En España el alumnado con “deficiencia visual” acude a la escuela ordinaria desde los años 80, gracias a los convenios de colaboración entre las distintas Comunidades Autónomas y la ONCE. La enseñanza ordinaria es impartida por profesorado no especializado y el alumnado cuenta con el apoyo de maestros y maestras de los Equipos Específicos de Atención a la Educación Integrada de Ciegos y Deficientes Visuales. Pero la atención psicopedagógica corresponde a los orientadores de los Equipos de Orientación Educativa de los colegios y de los Departamentos de Orientación de los institutos. A pesar de que el acuerdo de colaboración entre la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía y la ONCE (1999) garantiza la colaboración entre los profesionales de esta institutución y los Equipos de Orientación Educativa, dicha organización no cuenta con especialistas en orientación suficientes para garantizar una atención psicológica especializada que pueda llegar a todo el alumnado. Por ello los profesionales de orientación educativa de los centros necesitan contar con procedimientos de evaluación que ayuden a identificar las dificultades generales a partir de las que la ceguera y la deficiencia visual pueden suponer en cada caso para al aprendizaje. Y no conformarse con las valoraciones iniciales acerca del comportamiento visual.

La ausencia de visión en la primera infancia puede reducir o afectar gravemente el acceso a la información del medio si no se ha llevado a cabo una estimulación intencional adecuada de forma estructurada. En consecuencia suelen presentarse carencias experienciales y de comprensión que sitúan a los niños con problemas visuales graves en clara desventaja frente a sus compañeros. Por estas razones los procedimientos de evaluación psicológica y pedagógica diseñados para niños y niñas videntes no resultan relevantes para realizar valoraciones adecuadas a las necesidades personales. La mayoría de ellos parten de las capacidades para la atención visual y de imágenes y memorias visuales. Utilizar resultados de pruebas estandarizadas no es útil ni adecuado.

TOBIN y HILL (2011)  explican que el WISC contiene elementos y subescalas que no pueden utilizarse con niños con ceguera o deficiencia visual, pero hace una aclaración muy importante: “…esto no significa que no puedan aportar ningún tipo de información valiosa. En manos de expertos psicólogos y profesores especializados, algunas de sus partes sí proporcionan pistas, y no solo sobre lo que han aprendido o compartido estos chicos, sino sobre las áreas relativamente específicas y los aspectos del aprendizaje y del conocimiento que podrían suponerles una desventaja educativa”. En este sentido el test es utilizado para detectar áreas o actividades que no se adecuan a las características del aprendizaje de las personas ciegas o con baja visión.

En sus investigaciones en un estudio longitudinal a un grupo de niños ciegos y con baja visión, tras la aplicación (en 3 ocasiones) del Test de inteligencia para niños con dificultades visuales de Williams (1956), destinado  a niños y niñas con ceguera y baja visión entre 3,5 a 16 años (único test especializado y estandarizado en el Reino Unido para medir inteligencia general) se concluye que “los coeficientes de correlación indican que el test alcanza niveles de fiabilidad test-retest muy satisfactorios. Fruto de la buena escolarización temprana y preescolar, algunas de tales mejoras son atribuidas al aumento de experiencias de exploración física del entorno, oportunidades lingüísticas y socialización”. Los autores afirman que ha llegado el momento de diseñar un nuevo test de inteligencia que cuente con una muestra representativa de alumnos con discapacidad visual y diferenciar los distintos subgrupos con los que los profesionales trabajan en la vida real, y que presentan alteraciones físicas, sensoriales, cognitivas y, o  perceptivas. No sólo visuales. Además deberán tenerse en cuenta las investigaciones sobre los conceptos de cognición e inteligencia de los últimos años.

Instrumentos específicos para la valoración

A continuación se presentan instrumentos de valoración de diferente tipo dirigidos específicamente a población escolar con problemas visuales, accesibles para los y las profesionales:

  • Escala de desarrollo para niños pequeños con severos déficit visuales. (REYNELL, J. y ZINKIN, P. 1986). Diagnóstico del desarrollo mental 0 a 5,5 años. Evalúa el desarrollo motriz (manipulación, locomoción y reflejos) y el mental (adaptación social, desarrollo sensoriomotriz, exploración del ambiente, respuesta a sonidos y comprensión verbal, y lenguaje expresivo).
  • Guía para la observación cualitativa de la conducta en niños ciegos. (Rosa Lucerga, 1993). Para valorar las habilidades de percepción táctil y conocer las conductas adaptativas y las características que debe reunir una manipulación adecuada y útil.
  • Escala Leonhardt para niños ciegos de 0 a 2 años. (Mercé LEONHARDT, 2003). Control postural y motricidad, sentido auditivo, comunicación, sentido táctil, desarrollocognitivo y hábitos.
  • En los zapatos de los niños ciegos. Guía de desarrollo de 0 a 3 años. (LUCERGA, R. Y GASTÓN, E. 2004). Ofrece orientaciones para la intervención.
  • Proyecto Oregón (Brown, Simmons y Methvin, 1978). Instrumento de evaluación y programa de entrenamiento para niños ciegos hasta los 6 años. Basado en la guía Portage.
  • Escala ILLINOIS. (Cronin, 1974). Conocimiento corporal y sensorial (imagen corporal, conceptos y capacidades básicas, coordinación motora, modalidades sensoriales, destrezas básicas anteriores al uso del bastón). Válida para pluridiscapacidades.  Para valoración de la orientación y movilidad.

Otras escalas están dirigidas a la población con baja visión y facilitan la aplicación de programas detallados para la estimulación de las diferentes funciones visuales:

  • Escala de eficiencia visual de Barraga (1964 y 1970). Desarrollo visual de 1-3 m a 7 años.
  • Lista de control «Mira y piensa» (Chapman et al., 1989). De 5 a 11 años. Elaboración de prefil y programa de entrenamiento.
  • El Test de Desarrollo de la Percepción Visual de Marianne Frostig (1964) valora el funcionamiento perceptivo-visual en las siguientes áreas y cuenta con programa de trabajo para cada una de ellas: Coordinación visomotora, Discriminación figura-fondo, Constancia de formas, Percepción de posiciones en el espacio y Relaciones espaciales.
  • Evaluación visual y programación: Manual VAP-CAP. (BLANKSBY, DC.1993). Royal Institute for the blind, Education Center. Victoria (Australia). Hasta 3,5 años.

Para más información sobre escalas y tests específicos puede consultarse en la Web:

http://www.ite.educacion.es/formacion/materiales/129/cd/unidad_3/m3_escalas_tests.htm

Referencias bibliográficas y webgráficas

–          BARRAGA (1986): Textos reunidos de la Dra. Barraga. ONCE. Madrid.

http://www.once.es/serviciosSociales/index.cfm?navega=detalle&idobjeto=70&idtipo=1

–          BUENO, M. (2005): Definiciones y clasificaciones en torno a la discapacidad visual. La baja visión y la ceguera. Web Interedvisual.

http://www.juntadeandalucia.es/averroes/~29601690/interedvisual/deficiencia_visual.htm#CCegyBV

–          CHAPMAN, EK.; TOBIN, MJ.; TOOZE, FH.; MOSS, S.C.(1997): Mira y Piensa. Manual para profesores. ONCE. Madrid

http://www.once.es/serviciosSociales/index.cfm?navega=detalle&idobjeto=16&idtipo=1

–          FROSTIG, M. (1964): Test de Desarrollo de la Percepción Visual. Madrid: TEA)

–          LEONHARDT, M (2007): Guía de aplicación de la escala Loenhardt. ONCE.

http://www.discapnet.es/Castellano/comunidad/websocial/Recursos/Bibliografia/L/Paginas/Guia%20de%20aplicacion%20de%20la%20Escala%20Leonhardt.aspx

–          LUCERGA, Rosa (1993): “Palmo a Palmo”. ONCE.

http://www.once.es/serviciosSociales/index.cfm?navega=detalle&idobjeto=34&idtipo=1

–          TOBIN, M. J., Hill,  E. W. (2011): Sobre la evaluación psicopedagógica de niños con discapacidad visual: fiabilidad test-retest del Test de Inteligencia Williams para niños con visión deficiente. En Integración. Revista sobre discapacidad visual – Edición digital – N.º 61, septiembre/diciembre de 2011 – ISSN 1887-3383. ONCE.

http://www.once.es/new/servicios-especializados-en-discapacidad-visual/publicaciones-sobre-discapacidad-visual/nueva-estructura-revista-integracion/ultimo-numero-publicado

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