“DÍGASELO CON FLORES”. ACTO DE AOSMA EN HOMENAJE A LOS PIONEROS DE LA ORIENTACIÓN EN LA PROVINCIA DE MÁLAGA.

Kike Piña

Enrique Peña Batista. Orientador.

Fue una tarde entrañable y llena de emociones y sentimientos, de lo que han sido estos veinte años de la orientación educativa. Manolo, presidente de AOSMA presentó el acto. Miguel Ángel Santos Guerra nos regaló una verdadera exposición, que puso como título “Un manojo de rosas para los orientadores y orientadoras de Málaga: dígaselo con flores” y, por último, las palabras de Pepe, uno de estos pioneros, para cerrar el acto. En este artículo comparto algunas de las reflexiones que allí se compartieron, a modo de pinceladas, ya que me extendería mucho, si quisiese desarrollar todo el contenido de la exposición del profesor Miguel Ángel, pues fue muy completa y profunda.

            Manolo hizo una presentación muy original. En ella decía que ese grupo de orientadores y orientadoras empezaron la andadura con más ilusión que medios. Me gustó mucho cuando nos dijo que este grupo han dibujado, con su esfuerzo, el sendero que hemos seguido todos los demás, construyendo, de este modo, el perfil del orientador en los institutos de secundaria. Es el momento de recordarlos y hacerles un homenaje. Hay que agradecer al profesor Miguel Ángel el hecho de estar siempre dispuesto a compartir, a colaborar con los orientadores y orientadoras y fue por eso que, al final del acto, se le hizo entrega de la Biznaga de Aosma, como reconocimiento a su gran disponibilidad y cercanía con la orientación educativa de Málaga.

            El profesor Miguel Ángel puso mucho afecto y cariño en el modo de acercarse al tema del que nos habló: veinte años de la orientación educativa. Es un gran comunicador y acompañó la exposición de anécdotas, cuentos, leyendas, frases y comentarios personales. Y lo creativo que fue a la hora de elegir un ramo de rosas de colores para identificar, con cada uno de los mismos, las múltiples y variadas experiencias por las que ha pasado la orientación educativa en los institutos, a lo largo de estos veinte años. Fue un “pensar en voz alta” lo que hizo el profesor, al mismo tiempo que hizo una síntesis de muchos de sus artículos y libros, relacionados con la orientación, a lo largo de su enriquecedor recorrido como escritor. En este rico contexto, fue abriendo ese ramo de rosas, y dándole un sentido a cada una de ellas. Rosas rojas de dolor, recordando las dificultades que encontraron los orientadores y orientadoras que han vivido en el inicio de la puesta en marcha de los departamentos de orientación. El conoce bien esta parte de dificultad y dolor que encontraron, por estar casado con una orientadora, Lourdes. Rosas blancas de sabiduría, de saber. Me gustó muchísimo cuando nos dijo que “para orientar bien es necesario conocer el contexto donde se instala el proceso orientador”. Esto lo explicó con dibujos y textos con una gran claridad. Reconoció cómo los orientadores y orientadoras han reflexionado muchísimo a lo largo de estos años sobre el hecho en sí de la orientación educativa, a través de estudios ambiciosos y de tesis doctorales que han ayudado a comprender más y mejor el fenómeno de la orientación y que han abierto caminos para mejorar su práctica en los centros. Es ahí donde él veía esa sabiduría. Rosas amarillas de compromiso. ¡Qué bonito fue este apartado! ¡Qué bien supo expresar cómo los orientadores y orientadoras están siempre ahí, dispuestos a ayudar y a colaborar, con alumnos, padres, profesores, y el centro en sí mismo! Nos dijo que, cuando un alumno dice “yo necesito ayuda”, ¿a quién acude?… Pues, ¡al orientador, a la orientadora! “¡Ayúdeme a saber hacerlo por mí mismo, pero, ayúdeme!” Aquí nos hizo recordar a tantos alumnos y alumnas que han formado y forman parte de nuestro quehacer diario. Y por último, Rosas fusias de mejora. ¡Qué bueno fue cuando dijo, en este apartado, que para mejorar hace falta dudar! Poner en tela de juicio lo que se hace. Cuestionarse, reflexionar sobre la práctica orientadora: ¿esta forma de orientar es la que necesita este centro? ¿Habrá otra mejor? La duda, dijo, es un estado incómodo, sin embargo, justificó que es, a su vez, el camino para crecer. Dentro de este apartado del color fusia quiso dejar claro que es el optimismo un elemento consustancial a la tarea de la orientación y la educación, tanto como mojarse para el que quiere nadar. Este optimismo se ha de manifestar, nos dijo, en la forma de comunicarnos los orientadores y orientadoras, en las relaciones que ganan voluntades, en el mundo de los afectos y en el querer a los otros profundamente. De esta manera finalizó su exposición: haciendo un canto al amor. Dijo una frase que me encantó: “los alumnos se dejan enseñar por aquellos profesores a los que aman”. Con ello nos quiso adentrar en lo que se conoce como la disposición emocional para el aprendizaje. Nos deseó a todos los orientadores y orientadoras de málaga que sigamos otros 20 y otros 20 años más con la sensibilidad abierta para que los días, la experiencia, nos de sabiduría, amor y compromiso, no solamente años y dijo que esperaba que lo que había planteado en esta exposición tuviera una expresión y una repercusión práctica en nuestros centros, a través de nuestro quehacer como orientadores, cosa que estamos intentando hacer, ¡claro que sí!

            La tercera parte del acto estuvo constituida por las palabras de Pepe, uno de estos pioneros de la orientación en Málaga. Nos dijo que estos 20 años se le han pasado volando y que le han dejado muchísimos recuerdos. Muchos de ellos los compartió, sobre todo, esos años en los que estuvo de un lugar para otro, en los múltiples y variados destinos. Comentó que todavía hay gente que sigue sin saber muy bien qué hacen los orientadores en los institutos, pero dijo que la orientación, aún así, es, hoy por hoy, una parte que está metida en los centros y que eso se ha conseguido ya. Dibujó nuestro trabajo como una profesión fronteriza, una profesión con muchos grados de libertad, en la que cada uno puede darle a la misma su propia versión y que funcionamos como puentes entre el sistema educativo y las personas, en una doble dirección. Antes de finalizar se hicieron fotos para el recuerdo, pues, él mismo dijo que sería muy bonito tener un cartel con este grupo que inició la orientación en Málaga.

Es con los nombres de estos “grandes” de la orientación con lo que quiero finalizar este artículo, agradeciendo lo que nos han aportado a los que ahora somos orientadores. Este es el grupo:

> Concha Hidalgo
> Concha García de Sola
> Mª Carmen Ibáñez
> Miguela Cano
> Belén Cano
> Pepa Cabello
> Enrique Gallardo
> María José García Marqués
> Inma Pareja
> Inma Arroyo
> Ana Cobos
> Araceli Suárez
> Lourdes Martínez
> David Moreno
> Pepe Melero
> Miguel Ángel Moncayo
> Juana Godoy
> Ana Peláez
> Mª Gracia Clavero
> Alfonso Luis
> José Galiano
> Puri Podadera
> Mª del Mar López

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Esta entrada fue publicada en Revista 17 - Marzo de 2013 y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

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